Previous Entry Share Next Entry
Vuelta al trabajo
mingurri
Siempre me ha gustado pensar que yo soy de esas personas que trabajan para vivir y no al contrario. No es tarea fácil pensar de ese modo y actuar en consecuencia y, verdaderamente, cuando estás trabajando en un sitio a disgusto todo se hace todavía más cuesta arriba. Sin embargo es ese mismo pensamiento el que puede ayudarte a seguir adelante y no desfallecer.

He tenido la desgracia, o la suerte según se mire, de estar trabajando de lo que me gusta pero de un modo espantoso. He llegado a odiar mi profesión no os imagináis hasta qué punto. Terminar el fin de semana ere un suplicio, empezar el fin de semana ya era un suplicio porque ese hecho significaba que el lunes estaba cerca, acechando. Imaginad el panorama. Era un sin vivir. Ni contaros la vuelta de las vacaciones. Deseaba romperme una pierna para no tener que ir a trabajar. Había días que hubiera pagado por no tener que ir.

Desde hace unos meses esa situación cambió. ¡He empezado a creer en el karma! En esos dichos del estilo: Después de la tormenta llega la calma. Y me siento muy agradecida por ello. No temo los lunes, disfruto de los fines de semana, no me da pereza volver al trabajo después de varios días de fiesta, las horas allí pasan volando, la gente aprecia mi trabajo... ¿Qué más se puede pedir? Absolutamente nada. 

Y es que es vergonzoso lo que se tiene que aguantar en algunos puestos de trabajo. Ya que tenemos la obligación de trabajar (a no ser que seas un millonetis, claro está) se nos tendrían que garantizar unos derechos. Y si, sé que en muchos países las condiciones laborales son pésimas o directamente inexistentes; pero también los hay con más protección de cara al trabajador. ¿Por qué no nos fijamos en eso? Queremos ser un país Europeo pero cuando uno se queja de ciertas cosas te obligan a pensar "en los pobrecitos de África". Un poquito de seriedad por el amor de Dios. Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.

Mingurri.
Tags:

?

Log in